La historia de la realidad virtual (RV) está repleta de soñadores. Antes de que existiera la simulación tridimensional, esa idea de trasladar las sensaciones del mundo auténtico a un plano de experiencia alternativa dio lugar a hallazgos como el Sensorama (1962), un ingenioso simulador, interactivo y multisensorial.
Allá por 1968, Ivan Sutherland, con la cooperación de Bob Sproull, ideó el primer dispositivo de RV, muy primitivo si lo comparamos con los sistemas, cada vez más perfeccionados, que fueron apareciendo en los ochenta gracias a Jaron Lanier y a su compañía VPL Research.
Ese tramo temporal abarca hitos de gran importancia. No los mencionaré todos, pero hay algunos que debemos introducir en nuestra agenda. Por ejemplo, el lanzamiento de los simuladores de vuelo de Redifon Ldt. (1971), poco antes de que se diera a conocer el simulador de vuelo realizado por General Electric para
De similar relevancia fue el desarrollo de un guante que respondía a los impulsos de la mano por parte de Dan Sandin y Richard Sayre (1977).
Pero la cosa no acaba ahí.
En lo sucesivo, los hallazgos fueron constantes, y la comunidad científica recibió con interés dispositivos que nos introducen –para qué negarlo– en los dominios de la Ciencia Ficcion
Piensen, si no, en esa cabina virtual que diseñó Thomas Furness (1981), en los nuevos casco y guantes de RV ideados, respectivamente, por Furness y Thomas Zimmerman (1982), en el sistema Virtual Visual Environment Display, completado por Mike Mc Greevy y Jim Humphries con el fin de servir de entrenamiento en
¿Crearon tipos como Sutherland o Lanier la realidad virtual? ¿Acaso ésta no existía ya en la fantasía popular, mucho antes de que apareciesen las computadoras?
Sin ir más lejos, Jean Cocteau y Lewis Carroll ensayaron formas de realidad virtual cuando ambos emplazaron a sus personajes en esa franja de dobleces y pesadillas que delimita la textura de un espejo.


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